En esta edición, dirigimos nuestra atención a un tema que ha ocupado el corazón de la Iglesia desde sus primeros días: Inmigración, Pertenencia y la Obra de la Paz. No es un tema abstracto. Es vivido, cada día, por millones de nuestros hermanos y hermanas que huyen de la violencia, buscan seguridad y buscan un lugar al cual llamar hogar; por familias separadas en las fronteras, por niños que no pueden dormir sin miedo, y por comunidades de fe que han decidido plantarse en la brecha. Esta edición reúne voces de toda nuestra familia de la OCCI y del Movimiento Sacramental Independiente que han decidido no apartar la mirada.
El Padre Ricardo Romero abre esta conversación con “El Manifiesto de Nazaret como Vasija para la Liberación Moderna”, un texto que se niega a dejar que la migración permanezca como un lejano debate de política pública. Nombra lo que él llama Pecado Institucionalizado, la injusticia sistémica arraigada tan profundamente en nuestras estructuras que sobrevive a cualquier acto individual de maldad, y llama a nuestras parroquias a convertirse en Hospitales de Campaña de protección y ayuda mutua. Su proyecto “Veritas Manifesta” da forma concreta a ese llamado, vinculando a familias “Guardianas” y “Beneficiarias” en un Pacto de Solidaridad construido sobre la empatía y la defensa práctica.
Desde Medellín, Colombia, el Obispo Juan Carlos Mogollón Fernández ofrece una reflexión pastoral arraigada en la solemnidad de Corpus Christi. Nos recuerda que la indiferencia hacia los migrantes es en sí misma una forma de violencia silenciosa, y que en el rostro de cada migrante, la Iglesia está llamada a reconocer la presencia viva de Cristo. Sus palabras, moldeadas por su propia experiencia viviendo en distintas partes de Sudamérica, llevan el peso de alguien que ha recorrido este camino él mismo, y dirigen nuestra mirada hacia las propias décadas de desplazamiento interno que ha vivido Colombia.
El Obispo Ben Williams nos ofrece “La Mesa Abierta de la Gracia”, una meditación teológica sobre las Bienaventuranzas y el llamado escritural a la hospitalidad. Recorriendo las Bienaventuranzas una por una, muestra cómo cada una describe una cualidad que construye hacia la pertenencia: la humildad que desmantela las jerarquías, la misericordia que se extiende más allá de las condiciones, la construcción de la paz que tiende puentes entre las divisiones. La pertenencia, nos recuerda, no es una recompensa por la semejanza, sino un reconocimiento de la dignidad compartida, y la mesa de Cristo siempre ha estado abierta al extranjero.
Y desde Bangkok, el Padre Nasir Gill ofrece quizás el testimonio más desgarrador de esta edición. En “Buscando la Palabra Viva en las Sombras del Exilio”, escribe desde la primera línea de un ministerio entre refugiados cristianos paquistaníes atrapados en un limbo legal, familias encerradas tras puertas por temor al arresto, y niños demasiado asustados para salir a la luz del sol. No suaviza los detalles: padres con miedo de buscar atención médica, niños que no pueden distinguir a un guardia de seguridad de un agente de policía, familias que sobreviven de la caridad de extraños. Su ministerio, entregando alimentos, cubriendo alquileres, enseñando a niños escondidos, sosteniendo cultos en secreto, es la fe en su forma más desnuda. Es, como él mismo escribe, la Epístola de Santiago hecha visible.
En conjunto, estos artículos no son un comentario sobre una crisis que ocurre en otro lugar. Son un llamado a la conversión, individual e institucional, y un recordatorio de que el Evangelio nunca nos ha pedido esperar a que otro actúe primero. Como escribió Santiago, la fe sin obras está muerta. Cada colaborador de esta edición ha elegido las obras, abriendo puertas, entregando alimentos, enseñando en secreto, y permaneciendo junto a familias que el mundo preferiría olvidar.
Que esta edición los inquiete donde necesitan ser inquietados, y los consuele donde necesitan ser consolados. Que los mueva, como me ha movido a mí, hacia la mesa abierta donde todo extranjero es bienvenido y todo exiliado, por fin, está en casa.